Ferrari-Alonso, pareja explosiva

El piloto más respetado de la parrilla se une a una escudería de dimensiones planetarias

Noviembre de 2008. Termina el Mundial de Fórmula 1. Lewis Hamilton es el campeón más joven de la historia, después de que Massa se dejara el título en la última curva de Interlagos, cuando el alemán Glock naufragó bajo el diluvio con sus neumáticos de seco. El Reino Unidoentero se rinde ante el nuevo ídolo. Todo es perfecto en el mundo Hamilton. En el circuito brasileño, Nicole Scherzinger, entonces novia del piloto y ya cantante de éxito con «Pussycat Dolls», llora aliviada después de una hora y media de tensión.
Unos metros más allá, el clan Massa vierte lágrimas de desconsuelo y Stefano Domenicali, ve cómo se le escurre el honor de hacerse con el Campeonato siendo el primer italiano al frente del equipo después de la fructífera era de Jean Todt. En esa misma carrera Fernando Alonso termina segundo y firma un último tercio de Campeonato impecable. Tiene el mejor registro de puntos del tramo final del año, después de lidiar con un R28 lamentable al inicio.

Unas semanas más tarde, Ed Gorman, el veterano cronista de Fórmula 1 del prestigioso «The Times», abre una encuesta en su blog de la edición digital del diario en busca del mejor piloto del año. Votan miles de ingleses. Se les supone cegados por la estrella de Hamilton, y a los más apasionados, orgullosos por haber machacado en la pista al enemigo de 2007. ¿El resultado? Sorpresón. Fernando Alonso encabeza la lista, le sigue el campeón inglés, y Felipe Massa completa el podio.

Un año más tarde, el pasado octubre, el mismo periódico elabora el «ranking» de los mejores de la historia. ¿Dónde aparece Alonso? Octavo, por detrás de Clark, Senna, Schumacher, Prost, Stewart, Fangio y Moss. Casi nada. Dos temporadas fuera de foco no pasaron factura a la fama del asturiano, dos años enredado en la maraña de Renault, mientras trataba de componer su futuro con acercamientos a Ferrari.

El pase a la casa roja ya es un hecho, la unión de uno de los mejor considerados de la parrilla con la escudería por excelencia, uno de los pilares de la Fórmula 1, icono inconfundible en el todo el mundo, más allá incluso de las carreras. Tanto que el 85 por ciento de las ventas de productos relacionados con la Fórmula 1 llevan el sello del «cavallino».

Tal volumen de ventas es el caldo de cultivo perfecto para las falsificaciones. Hasta eso intentan controlar. Precisamente esta semana una persona del equipo estuvo en Madrid con agentes de la Jefatura Superior de Policía para darles las claves con las que distinguir un producto falso. Su trabajo lo lleva por todo el mundo con el mismo mensaje. «Si el "cavallino" es muy grande, es falso». Es la instrucción básica, además de un sinfín de reglas relativas a las etiquetas de seguridad y a las costumbres de la marca a la hora de elaborar sus prendas y productos.

Jean Todt es ahora el nuevo presidente de la FIA. El francés dejó Ferrari en 2007 con el título (de rebote, pero título al fin y al cabo) de Raikkonen y dio paso a Stefano Domenicali al frente de la dirección del equipo. La italianización es total. De los seis al mando, sólo el griego Nikolas Tombazis (jefe de diseño) no es del país de la bota. Aldo Costa (director técnico), Luca Baldiserri (ingeniero jefe de pista), Massimo Rivola (director deportivo) y Luca Marmorini (jefe de motores y electrónica) forman el elenco señalado para devolver a la escudería a lo más alto.
«El problema de Ferrari ahora es que hay demasiados italianos al mando», dijo no hace mucho el legendario Niki Lauda, siempre preparado para meter el dedo en el ojo al primero que se le ponga a tiro.

Pues el carácter latino es lo que más le gusta de momento a Fernando Alonso. «Es como una familia y se nota la pasión por las carreras en cada esquina de Maranello», confesó feliz durante la reciente convivencia invernal en Madonna di Campiglio.

Una familiaridad que se combina con la grandeza de una marca de dimensión planetaria. Un estudio la sitúa como la tercera más atractiva del mundo después de Google y Coca-Cola. El dato lo ofrece el Banco Santander, recién ingresado en el «mundo rosso», como uno de los muchos factores que lo animaron a afrontar el patrocinio del equipo de Fernando Alonso, a 40 millones de euros anuales durante cinco ejercicios.

Pudieron entrar en la Liga de Campeones o en alguno de los equipos punteros del fútbol español, pero escogieron la Fórmula 1 por su carácter universal, muy ligado a la vocación de negocio internacional que tiene el banco, con enormes intereses en Brasil, el país del compañero del asturiano, Felipe Massa.
También por huir la «polaridad del fútbol», como explicó hace unos días el director general de comunicación del banco, José Manuel Cendoya. «Si vas con el Madrid, el Barcelona te odia, y viceversa». El argumento suena, sobre el papel, muy convincente. No tanto al mirar menos de tres años atrás, cuando la guerra civil en McLaren, el duelo Alonso-Hamilton, creó rivalidades tan encontradas como las futboleras.


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300 millones de presupuesto.
93 millones de resultados en Google.
60 temporadas en la fórmula 1.
15 títulos de pilotos.
16 títulos de constructores.
210 victorias en su historia.
203 poles.
219 vueltas rápidas en carrera.
628 podios.
4.093 puntos totales en el Mundial de fórmula 1.
85 por ciento de las ventas del total de productos relacionados con la fórmula 1.
Tercera marca mundial más atractiva, tras Google y Coca-Cola.
8 temporadas en la fórmula 1.
139 participaciones en grandes premios.
2 títulos mundiales (2005 y 2006) y un tercer puesto (2007).
21 victorias.
53 podios.
577 puntos sumados a lo largo de su carrera.
18 poles.
13 vueltas rápidas en carrera.
2.º piloto en activo con mayor número de victorias (tras Michael Schumacher).
2.º piloto más joven en ganar un Gran Premio (tras Sebastian Vettel).
2.º campeón del mundo más joven (tras Lewis Hamilton)
6.º piloto con más puntos en la historia..


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